Con la Semana Santa en ciernes hoteleros y hosteleros muestran su incertidumbre por el hecho de que el campo Doñana Golf de Matalascañas mantenga sus puertas cerradas. Una situación que data de noviembre del pasado año, cuando la empresa que explota el complejo deportivo optó por esta drástica situación por carecer del agua de riego necesaria para alimentar las necesidades de una zona verde de cincuenta y cuatro hectáreas.

 

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